Carrito de la compra
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No soy yo, eres Tú ya Allah

Hubo un tiempo en que me atribuía mis éxitos. Eran míos. Yo los conseguí... Entonces... llegó un golpe que, en ese momento, me pareció muy duro y me obligó a detenerme. El tren de mi vida se averió.

Fue entonces cuando me encontré conmigo misma y comprendí que el tawfiq que había tenido hasta ese momento no provenía de mí, sino de Allah. Y eso lo sabía de niña cuando elevaba mis pequeñas manos al cielo y pedía a Allah que me ayudara en todo.


Cuando crecí y comencé a acumular éxitos personales, académicos y económicos, el ego me cegó. Pero Allah es compasivo, y siempre buscará despertarnos, aunque sea por las malas. No importa si en ese instante duele, volver a ponerte en Sus manos curará tus heridas, te fortalecerá y hará que las alegrías vuelvan a brotar.


No esperes a que un golpe te despierte. Reconoce el favor de Allah sobre ti y agradece. No busques la perfección. Haz lo que tengas que hacer y levántate, extiende tu alfombra, reza dos raka‘at y pide el éxito.


En ese instante, el milagro ocurrirá...




Vuestra hermana Zayna