Antes de la guerra no conocía el thobe, ni siquiera sabía cómo lucía un vestido tradicional palestino.
Cuando todo estalló y las miradas ya no podían disimular ni mirar hacia otro lado, un nuevo mundo se abrió ante todos: la historia de un pueblo, con sus tradiciones, su cultura y su belleza.
Es triste pensar que hoy conocemos tantas cosas sobre un país solo porque es víctima de un crimen. Es triste pensar que hoy me pongo el thobe palestino como forma de protesta, porque hubo tantos muertos detrás. Es triste ver cómo un vestido se borda con más urgencia que nunca, para que no desaparezcan las voces de los inocentes que yacen bajo tierra.